30 abril 2007

Despeñamiento

Desbarranco continuo.

Tirarse desde un puente
sin cuerdas ni horizontes.

Caída libre incesante.

Sumergirse en un océano
sin branquias ni pulmones.

Mayor despeñamiento.


27 abril 2007

Un cigarro

Un cigarro.
Tu vida es un cigarro.
Tu vida es un cigarro que se consume.
Tu vida es el humo de un cigarro que se consume.
Tu vida son las cenizas de un cigarro que se consume.
Tu vida se consume como un cigarro,
y el humo
y las cenizas
son las memorias de tu vida.

El filtro del cigarro es tu aferramiento a la tierra,
pues ya sabemos que las colillas acaban
enterradas
en el vientre de un cenicero,
en la barriga de la tierra.

Y el viento se llevará tus cenizas, tus memorias.

23 abril 2007

18 abril 2007

Política vs. Sexo (III)

En el ámbito sexual, las relaciones incestuosas no nos conciernen: puede que nos repugnen o nos intriguen, incluso pueden suscitar cierta curiosidad morbosa, como les sucede a los cientos de personas que llegarán aquí buscando ‘incesto’ en el google.

Sin embargo, en el ámbito político las relaciones incestuosas sí nos conciernen. Pongamos por caso un pueblo o ciudad de este país elegido al azar. El Ayuntamiento decide recalificar unos terrenos para, “sirviendo al bien público y fomentando el crecimiento de la comunidad blablablá”, construir una o varias urbanizaciones con cincuenta o cien mil viviendas. El incesto político acontece cuando todos o parte de los terrenos recalificados son de la hermana del alcalde, del primo de un concejal o de la esposa de otro concejal. En virtud de esta relación incestuosa el bien público se convierte, al igual que les ocurre a los ciudadanos, en sujeto pasivo de la política y es, por tanto, sodomizado.

Si el primer tipo de incesto, el sexual, puede ser considerado como pecado por ciertas religiones, el segundo tipo de incesto, el político, no puede sino que es considerado delito por las leyes del Estado. No obstante, al igual que ciertas religiones hacen la vista gorda ante algunos pecados, ciertos Estados hacen la vista gorda ante algunos delitos que, en consecuencia, se ponen de moda y alientan a las familias a practicar el incesto político.

Política vs. Sexo (II)

La política es obligatoriamente exhibicionista; el sexo, en cambio, tiene la opción, pero no la obligación de serlo. Allá donde vamos, nos encontramos con la política haciendo alarde de sus galas:

-“Fuimos a la huerta para practicar un poco de sexo a escondidas, pero apenas había dos naranjos y un limonero: habían crecido grúas por todas partes: la política exhibía sus codiciosas zarpas”.

15 abril 2007

Postre

Tarta de nata
a la carpa sarda, sorda
gamba alada, loada, alabada
larva malva, blanca, malvada trampa,
lapa, valva, nácar, sacra.

Con una pizca de orégano al órdago,
moluscos a la válvula
de la vida y dos pétalos
de un sueño recién cortado.

14 abril 2007

Huesos serán, mas huesos profanados

De: Ed. Expunctor
Para: Quevedo, Oliverio

Fecha: 20:33 h., sábado, 14 de abril de 2007
Asunto: Te han jodido

¡Qué pasa, troncos!

Nada, aquí todo bien. Os escribo para avisaros de que a ti, Francisco, te han desenterrado los huesos. Y que volví a rerreleer tu libro encefálico, Oliverio.

*


De: Quevedo
Para: Ed. Expunctor, Oliverio

Fecha: 20:57 h., sábado, 14 de abril de 2007
Asunto: Re: Te han jodido

¡Y qué poca vergüenza, y qué falta de respeto! ¡Desenterrarme los huesos a mí, a don Francisco de Quevedo! Ya mis cenizas no tendrán sentido, ni será enamorado el recuerdo de mi polvo, tan sólo fría llama: huesos serán, mas huesos profanados.

*


De: Oliverio
Para: Ed. Expunctor, Quevedo

Fecha: 20:49 h., sábado, 14 de abril de 2007
Asunto: Re: Te han jodido

¡Qué les parece!

Los profanadores de tumbas por fin descubrieron que sigues tan flaco como siempre, querido Quevedo. Si supieran dónde estamos enterrados en realidad, no tendrían más remedio que ahorcar sus pupilas de bosta con los cordones negros de sus mugrosos zapatos.

Enjuago, conjugo, juego

Si estorba y es torva,
y es esquiva y esquiva,
se desdice y contradice.

Enjuaga, conjuga y juega
tus juegos en el jugo de la jaula
sin rejas del lenguaje y sus conjuros.

12 abril 2007

Política vs. Sexo (I)

La política, en sus fundamentos y proyecciones, es mucho más restringida que el sexo: del amplio abanico de posibilidades de que dispone el sexo, la política sólo admite la sodomía, pero una sodomía en la que los roles están perfectamente definidos y son, por naturaleza, inalterables: el ciudadano siempre desempeña el rol pasivo y, por tanto, es sodomizado por la política.

11 abril 2007

Camellos

Esto son dos dromedarios que van andando por el el desierto a las tres de la tarde, bajo un sol de los llamados 'de justicia'. Uno viene del norte; el otro, del sur. Y se encuentran. Conversan:

-Perdona, ¿llevas fuego?

-¿Vas a fumar con el calor que hace?

-En cuanto tenga fuego. ¿Llevas?

-No, llevo azúcar.

-Bueno, te cambio diez pitillos por siete gramos.

-Ssssshhhh... Habla más bajo, que cualquiera que nos oiga va a pensar que somos camellos.

10 abril 2007

Antenas

Cuando emitimos mensajes en nuestra propia y exclusiva frecuencia, corremos el riesgo de no ser entendidos. Si ajustamos nuestras emisiones a las ondas comunes y afines a otras frecuencias, corremos el riesgo de ser comprendidos. En ambos casos, se trata de un riesgo intolerable.

Para eludirlo, desarrollamos antenas en nuestra mente y en nuestras pupilas, que nos permiten emitir y captar mensajes en la precisa zona donde nuestra frecuencia linda con las otras, en el mismo borde, en la mismísima frontera, lo que no nos impide sucumbir al placentero riesgo de emitir mensajes más acá o más allá de esa zona.

08 abril 2007

Tiempo

El tiempo, todo locura,
vesania, delirio todo,
eterno, y sin retorno.

07 abril 2007

El Siglo de las Luces

En todas las enciclopedias del mundo se señala que el llamado Siglo de las Luces se corresponde con el siglo XVIII. Sin embargo, éste es un gran error histórico y conceptual, porque el Siglo de las Luces comienza uno después, en el XIX.

En realidad, el Siglo de las Luces tiene su inmediato precedente en el año 1854, cuando Göbel inventa la primera bombilla de luz, y se inicia definitivamente y sin posibilidad de marcha atrás cuando, en 1879, Edison inventa una bombilla que se mantiene encendida durante dos días seguidos.

Comenzaba, a partir de ese momento, el Siglo de las Luces.

Trivial Truño

Jugando al Trivial Pursuit Genus Edición II me ha tocado responder a la siguiente pregunta: ¿Qué Premio Nobel nació en Buenos Aires y murió en París?

En un primer momento, casi una fracción de segundo, pensé en Borges, Jorge Luis Borges, pero a Borges no le dieron el Nobel, ni murió en París, sino en Ginebra. Así que, como no podía ser, y no se me ocurría ninguno, porque Cortázar, aunque murió en París, no nació en Buenos Aires ni recibió el Nobel, declaré mi ignorancia al respecto. Sin embargo, el reverso de la tarjetita ocultaba una gran sorpresa y un craso error: José Luis Borges.


05 abril 2007

Saltarse la dieta

Además de semillas varias, los jerbos gustan de comer otros alimentos que, en sentido estricto, no forman parte de su dieta. Un trozo de queso los atrae sobremanera. Una patata frita les excita los bigotes: forcejean con sus manos para quitármela de los dedos y, una vez en su poder, la roen y devoran a una velocidad de vértigo. Durante los segundos que tardan en hacerla desaparecer, la concentración de sus sentidos y el deleite que reflejan sus ojos son máximos.

Masturbatio fornicatioque opus dei sunt

La masturbación y la fornicación son obra de Dios. Desde que las hormonas comienzan su efervescencia en el interior de nuestro organismo, sentimos deseos irrefrenables de satisfacer tales inclinaciones naturales de nuestro cuerpo: nos masturbamos, fornicamos. Y quien esté libre de ambas inclinaciones, que arroje la primera piedra.

Estas dos obras de Dios producen distintos modos de placer. De la masturbación, dada su ejecución individual, solitaria, se dice que proporciona un gozo egoísta; de la fornicación, dada su naturaleza dual o grupal, colectiva, se dice que otorga un disfrute altruista.

Curiosamente, en nuestra tradición religiosa se ha producido una extraña y antinatural identificación del sexto mandamiento de la Ley de Dios con, entre otros, estos dos actos, de manera que “No cometerás actos impuros” se ha interpretado como una prohibición divina de la masturbación y la fornicación, algo que roza el absurdo y el sinsentido, puesto que masturbatio fornicatioque opus dei sunt.

Dios nos hizo a su imagen y semejanza. Si nos dotó de la posibilidad de masturbarnos y fornicar, estos dos actos son obra suya, dado que Él los ha hecho posibles. No decimos que sean buenos ni que sean malos. Nosotros no somos quiénes para juzgar la bondad o maldad de ningún acto y poner tal juicio en boca de Dios. Nosotros no sabemos qué mecanismos rigen el pensamiento de Dios, pero sí sabemos que nos ha creado con la capacidad de masturbarnos y fornicar, y que estos dos actos no nos repugnan, sino que nos placen.

Nos repugnan, en cambio, el asesinato y la pederastia. ¿Qué pensará Dios sobre esos dos actos? ¿Y qué pensará Dios sobre quienes juzgan en su nombre los actos humanos?

Y es que, no se sabe bien por qué extraños motivos, hay personas que, atentando contra la naturaleza, esgrimen en nombre de Dios argumentos inmorales para tratar de convencernos de la maldad de la masturbación y la fornicación, que son, como no hemos demostrado, ni falta que nos hace, dada la evidencia de tal afirmación, obra de Dios.

04 abril 2007

Texturas

Una cortina, que en apariencia tiene una superficie uniforme, homogénea, nos ofrece las más diversas texturas si la observamos desde distintas perspectivas. Imperceptible para el ojo humano, la cámara fotográfica, sin embargo, es capaz de captar una multiplicidad inaudita de matices con el simple hecho de variar la distancia del objetivo y el ángulo de incidencia de la luz.

Idolatría

La llegada de la Semana Santa es un momento entrañable, motivo de reflexión y flagelo. El redoblar de los tambores suena a músicas celestiales. En las aldeas, en las villas, en los pueblos, en las ciudades, los fieles compiten con sus imágenes divinas, y defienden a capa y espada que la suya, sin duda, es la mejor.

En lacrimosa procesión, las esculturas, cuyo número aumenta en progresión geométrica, abandonan los templos e inundan las calles, custodiadas por túnicas, cucuruchos y capirotes que compiten con sus colores. ¡Viva los rojos! ¡Viva los azules! ¡Viva los verdes! ¡Y qué decir de los amarillos! Los cirios salen de las iglesias sacando pecho, pero cuando doblan la cuarta esquina ya han terminado de suicidarse, dejando sobre el asfalto oscuro un reguero de sangre blanca.

El Paso del Santísimo Cristo Crucificado persigue al Paso del Bendito Cristo Sobre La Cruz. Los costaleros aceleran el paso para que su Paso no se rezague. El mayordomo exhibe su báculo ante el público boquiabierto, que sólo pestañea cada vez que el sirviente da un golpe sobre la madera para reanudar la marcha y el suplicio.

¡Viva los rojos! Las calles, cercadas por sillas y espectadores, semejan ríos de terciopelo y oro, lujo y despilfarro. ¡Viva el Cristo del Santo Perdón!, grita una espontánea. ¡Viva!, corea el público. Un mayordomo mira con recelo la distracción popular y, como castigo, golpea la tabla. Las costillas de un costalero rezan para que el brazo que porta el bastón golpee de nuevo el trono y ordene la parada, el descanso, el respiro.

Los ojos degollados de un niño miran con lujuria las abultadas barrigas de todos los encapuchados que pasan ante él, que son legión, suplicándoles los frutos de sus vientres, caramelos, piruletas, monas, pero sólo recibe miradas indiferentes a través de los agujeros del capirote, y cuando alguno le da algo, desearía poder ponerle un rostro para no olvidarlo, pero le resulta imposible.

Después de veinticuatro Cristos y cincuenta y siete romanos, regresamos a casa y conciliamos el sueño, pero no podemos evitar recordar durante la vigilia que todas las imágenes que hemos visto son ídolos, y que nosotros no dejamos de ser, por menos que nos guste, idólatras.

Una vez dormidos, soñamos que Dios nos pregunta, desde su Trono, que por qué hemos multiplicado su imagen, que si no teníamos suficiente con la naturaleza hipostática que utilizó para redimirnos. Sin embargo, el redoblar de los tambores nos despierta y las peleas de rojos, verdes y azules nos sumergen en la algarabía de la Semana Santa.

02 abril 2007

Pintadas callejeras

Paseando por un pueblo de Murcia por el que hace algún tiempo ya pasé, he visto otra pintada en la que se lee, no “Urbanízame los webos!!”, sino “Mierda de polítika!”. Esta vez quiero llamar la atención sobre los colores de las pintadas, porque no dejan de ser significativos.

La pintada de “Urbanízame los webos!!” está en color azul, un color que nos resulta extremadamente familiar gracias al eslogan “agua para todos” que alguien debería haberse tatuado en la frente para, siendo fiel al principio de economía que rige el funcionamiento de la lengua, ahorrarse unas sílabas y unas salivas.

La pintada de “Mierda de polítika!” está en color naranja, un color que, casualmente, es el que ha elegido el PP para su nueva campaña electoral protagonizada por la palabra “confianza”, aunque me consta, según me informan algunos vecinos de la zona a los que he preguntado sutilmente, que la pintada ya lleva ahí unos meses y es, por tanto, anterior a la campaña de marketing, liposucción y lifting del partido político mentado.


01 abril 2007

Ingenuidad

No podemos ser tan ingenuos como para creer a pies juntillas -y mucho menos a manos juntillas, ¡con el tacto de la fe!- en los títulos, en los rótulos, en los epígrafes: el poeta no escribe locuras ni absurdos.

Bajo la apariencia, bajo la forma (¡la forma!) de un sinsentido, se ocultan en el fondo (¡el fondo!) ecosistemas y diccionarios.

Entonces, más que de locuras y de absurdos, hay que hablar de fauna, flora y lenguaje.

Janis royendo cartón

Con esos dos dientes diminutos, minúsculos, amarillos, incisivos, afilados como cuchillos, podría roer los cimientos del mundo y desviar este planeta de su órbita, pero se contiene y roe sólo cartón, palos, piñas.