31 diciembre 2007

El fin del mundo

Según mis cálculos, esta noche se acaba el mundo. Teniendo en cuenta las horas que se quitan y las que se ponen, los días que se comen y los que se saltan, hoy es el día del fin del mundo, así que yo, para no ser testigo de la destrucción apocalíptica del universo que tendrá lugar a medianoche, había pensado en suicidarme, aunque le he dado algunas vueltas y, en vez de suicidarme, para no ser testigo de la aberración, arrojaré el televisor por la ventana y me arrancaré las orejas. Esto último también lo he pensado mejor y he decidido que dejaré las orejas en su sitio y pondré alta la música.

Pasaremos las primeras horas del fin del mundo pasando del estado líquido-alcohólico al gaseoso-humeante para desembocar en el sólido-voluptuoso, lo que nos llevará de nuevo al estado líquido en su variante orgásmica, y ojalá sea ése nuestro infierno: repetición eterna de mí y de mis Arenas...

Jerba de biblioteca











21 diciembre 2007

Rocas

No tan otras ni menos
tan sólo sí mismas
idénticas
iguales
calcadas las rocas
simétricas
gemelas y unísonas
sinónimas
las rocas calcáreas

Quizá rocas no
sino osamentas
hermanas
amortajadas con telas
de blanca cal viva
y agujeros de bala
en las calaveras

17 diciembre 2007

Más Planet Murcia

Estaba esta tarde con Jony y, entre otras cosas, hemos hablado de blogs, a propósito de los cuales le he comentado que, últimamente, hay otro blog en el Planet Murcia, uno que se llama BlogActualidad, que ha puesto la guinda a la ristra de entradas que publican los “blogs” comerciales del tipo Viva el Rosa, Fútbol Real, Deporte Acción, Coches Adictos, Series Adictos, Domoking, Dentro Música, Dentro Tele, Dentro Cine, Las Escapadas, Crecer o Morir, El Ecolo, Criminólogos de Murcia y Fotos Gore, Viva la Tele, Abajo el Telón, etc.

Hace dos minutos, por curiosidad, he contado las entradas que hay “del nuevo” en la página del Planet, que tiene 100 entradas. Pues bien, de BlogActualidad hay 25: el 25 % de la página es suya. ¡El 25% del Planet Murcia en manos de una web comercial! Esto ya no es lo que era, y cada vez irá a peor. En unos pocos meses se sumarán más webs comerciales al Planet, que perderá su razón de ser para convertirse, si no lo es ya, en una red de webs comerciales.

Esto ya huele a Monopolio o Invasión.

Será cuestión de olvidarse definitivamente del Planet Murcia, porque da un poco de.

15 diciembre 2007

A llevarlas bien

Las fiestas,
y a disfrutarlas,
con sus noches eternas
y sus madrugadas.

13 diciembre 2007

De la enseñanza universitaria: el imperio de los apuntes y la muerte de los libros

Aquí reproduzco un fragmento de un mensaje que me envió hace unos días mi amigo D**** en respuesta a uno que yo le envié a propósito de un libro:

« [...]

Desgraciadamente hoy no he podido consultarlo. Cosas de la vida. El catálogo, allí donde deben estar los libros antes de ser manoseados, se había caído. La informática, una vez más, ha hecho una de las suyas. No es que yo eche de menos los catálogos manuales. Eran útiles, a veces, en la sesuda búsqueda de un libro, por autor. Eran inútiles en la búsqueda por palabras, aunque algunas bibliotecas -no la nuestra- disponían de este tipo de fichas, lo que hacía de la búsqueda de un libro un trabajo de chinos. De ahí la utilidad de las bibliografías. Cuántos profesores, antes de la informática, han encargado a sus alumnos como tema de tesina una búsqueda bibliográfica sobre uno u otro tema, que luego se transformaría en uno de sus temas de investigación.

La informática ha hecho desaparecer gran parte de estos problemas. Ha hecho nacer, además, una nueva generación de bibliotecarios que transcriben sin saber, en ocasiones, los catálogos bibliográficos que vienen tras las primeras páginas de los libros. Apenas quedan libreros de los de antes. Pero no vengo a recordar viejos tiempos, ni tampoco a echar de menos la desaparición de los catálogos manuales. Aunque la búsqueda manual te dotaba de una comprensión que el catalogo informático ya no te da: la conciencia del inmenso mundo de los libros. Y es ahí donde quiero llegar.

Los alumnos no usan libros porque desconocen lo que son. Los profesores únicamente enseñan por apuntes y no quieren saber nada más. Para cuándo profesores que comprendan que el saber enseñar no consiste en resumir y deglutir para que el alumno apruebe, sino para que éste aprenda a desbastar, a lijar, a pulir, a extraer lo interesante, que no siempre coincide con lo que ha visto o vio en su día el profesor que, hoy, por ayer y siempre, maneja los mismos apuntes, sin saber que las cosas también cambian o mejoran, o permanecen. Para cuándo enseñarán a hacer una bibliografía, a manejarse con ella, a distinguir lo que importa y lo que no, y en el caso de una disciplina o una materia a trazar, aunque sea mal, un estado de la cuestión: una sucesión de autores contrapuestos y de ideas que enriquezcan su acervo y le den perspectiva para entender el mundo. En cambio, hoy, cada vez más, las humanidades se han transformado en una mera reiteración de lugares comunes sancionados por los apuntes de un profesor que, en la mayoría de los casos, no acepta otra visión que no sea la suya. Al final hemos convertido la universidad en una extensión de la secundaria, y no cabe echarles la culpa a los otros. La tienen ellos.

Hay que joderse.

[...] »

La Casualidad y el cuento

Anoche volvía a mi casa. Eran casi las dos de la mañana y hacía frío. Llevaba en los bolsillos unos folios con unos cuentos impresos, unos míos y otros de Borges. La razón de que los llevase fue que habíamos pensado ir al Foro Artístico, porque pensaba que era el Miércoles Literario, cuando la gente va por allí a las diez de la noche a leer textos de forma anónima, para luego votar cuál ha gustado más. Sin embargo nunca llegamos a FA: hubo un hospital y una cena tardía, y eran las once largas cuando llegamos a las tascas. A las dos menos algo regresaba a mi casa caminando por la calle Floridablanca. Metí las manos en los bolsillos de la chaqueta y me encontré con los papeles. Iba a tirarlos, pero se me ocurrió dejarlos sobre los bancos de las paradas de autobuses, y en cada parada, que fueron cuatro, dejé un trozo de papel, para que esta mañana cuatro personas que esperasen el autobús se los encontraran y matasen el tiempo leyendo un cuento, de Borges o de Ed.Expunctor. Como no llevaban el nombre del autor, saqué el bolígrafo y garabateé en los textos de Borges el nombre de Jorge Luis y en los otros la dirección del blog.

Esta mañana a las 8:46 h. he recibido un mensaje de mi amigo D****. Dice lo siguiente:

“Estoy en la parada de Floridablanca leyendo un folio titulado Los cuatro encuentros. Estaba allí sobre el banco con tu dirección web. Ya no sé si es una nueva manera de distribución o es que alguien se lo ha dejado. En ambos casos me he quedado estupefacto”.


Evidentemente, yo también me he quedado flipado, porque ya es Casualidad que a esa hora el folio todavía estuviese allí, lo que quiere decir que o nadie lo ha tocado ni leído o alguien lo ha leído y vuelto a dejar sobre el banco, y también es casualidad que se lo haya encontrado mi amigo D****, con el que casualmente hablé ayer por teléfono y al que no veo hace unas cuantas semanas, pero esta mañana nos hemos vuelto a ver.

10 diciembre 2007

De cómo un libro robado regresa a la Biblioteca Nebrija tras muchos años

Hace una semana estaba exactamente donde estoy ahora, en la Hemeroteca de la Biblioteca Nebrija. Eran las diez de la mañana y entró un hombre mayor con un paquete en la mano. Se acercó al bibliotecario y le dijo, más o menos, lo siguiente:

-Buenos días. Vengo a traer este libro -mostrando el paquete- de parte de una persona que quiere permanecer en el anonimato. El libro -se lo entrega al bibliotecario- fue sustraído hace tiempo de la Biblioteca, como puede ver -señala- aquí y aquí, donde figura la signatura. Es una edición de mil ochocientos y pico -el año concreto no lo pude escuchar- de la obra -creí oír Cuadernos de Clase, pero he estado mirando y no encaja, así que oí mal- de Valera -seguramente sería una primera edición-. Y para cumplir con mi recado, aquí le entrego el libro para que vuelva al lugar del que nunca debió salir -concluye el hombre-.

-¿Y usted cómo se llama? -pregunta el bibliotecario.

-Ah, no, aquí mi nombre no interesa: yo sólo soy un mandado.

-No, si no era por nada, sólo para darle las gracias. Yo le daré ahora el libro al responsable del Fondo Antiguo para que lo fiche.

El hombre se despidió y se fue, pero a los pocos minutos regresó para decirle al bibliotecario:

-Sólo quería decirle que yo fui profesor hace muchos años en la Facultad de Letras, qué tiempos aquellos, vaya recuerdos... Bueno, sólo quería decirle esto. Hasta luego.

-Hasta luego, caballero, y muchas gracias.

08 diciembre 2007

Hallazgo

El otro día no tenía pensado encontrarme nada, pero me encontré 50 €, un billete extendido sobre el asfalto, y me acordé de aquella vez en la que iba a encontrarme 5 € y una señora mayor dotada de una flexibilidad indescriptible se me adelantó. Si aquella vez sólo había una señora y me arrebató el hallazgo, esta vez rodeaba al billete una manada de chavales: seis niños que jugueteaban a dos escasos metros del papel timbrado, y dos señoras ataviadas con delantal y alpargatas marujeando en la puerta de su casa, a tres escasos metros del parné huérfano. Pero este billete

tenía por destino
yacer en mi bolsillo.

También me acordé de aquella vez en la que perdí 15 €: yo me metí la mano en el bolsillo, noté un papel arrugado y, como suelo llevar los billetes en la cartera, pensando que era una servilleta de la cafetería o un recibo de devolución de la biblioteca, lo tiré al suelo: tiré al suelo 15 euros, y cuando me volvió la iluminación regresé raudo y veloz, mas con poca esperanza, al sitio del despilfarro, pero los billetes de 10 y de 5 ya no estaban allí, aunque pocos días después de perder los 15 € me encontré cuatro monedas de un euro, y mucho antes de aquello, mucho antes, me encontré una cantidad que, por excesiva, no especificaré, pues su sola mención puede resultar infame ante los ojos de quien nunca halló tal ni por asomo.

Responso en blanco vivo

Blanca de blanca asfixia
y exangüe blanca vida,
a quien el blanco helado
nevó la blanca mano
de blanca aparecida,
mientras el blanco espanto
blanqueaba su mejilla
de blanca ausencia herida,
al ceñir su blancura
de intacta blanca luna
y blanca despedida.

de Persuasión de los días,
por Oliverio Girondo

05 diciembre 2007

Los toros, ¿deporte y arte?

Se lee en la Wikipedia que los toros son un deporte y un arte. Escribe el autor de la entrada de deportes:

«Los deportes comparten un alto grado de afinidad con el arte. Disciplinas como el patinaje sobre hielo o el taichí, son deportes muy cercanos a espectáculos artísticos en sí mismos. Actividades tradicionales como la gimnasia y el yoga, o más recientes como el culturismo y el parkour, también comparten elementos propios del deporte con elementos artísticos. Otro claro ejemplo son los toros en España


Si consideramos que la muerte es un arte y que la tortura es un deporte, tenemos que estar de acuerdo con que los toros son un arte y un deporte: un deporte artístico, un arte deportivo: una tortura mortal, una muerte tortuosa.


04 diciembre 2007

La otra mejilla, o de víctimas masocas

Llegas a tu casa y adviertes que ha pasado algo: crees que un vecino te ha robado, así que lo denuncias, porque tienes fundadas sospechas de que ha sido él. En la vista preliminar, a la luz de las pruebas, el juez decide que, mientras no se aclaren los hechos, hay efectivamente indicios que aconsejan que el presunto inocente permanezca en prisión.

Lógicamente, tú deseas que el asunto se aclare cuanto antes para saber si fue o no ese vecino quien te robó.

Sin embargo, hay otras lógicas distintas a la tuya. Ejemplo:

Esto era uno que entró a robar a una casa donde vivían unas veintinueve mil personas. La policía lo detuvo y, mientras no se sabía si robó mucho, poco o nada, lo metieron en la cárcel hasta que se celebrase un juicio en el que se dilucidara si era o no culpable y en qué medida, porque se sospechaba que el robo lo planearon y perpetraron entre varios.

Paradójicamente, entre trescientos y setecientos inquilinos de la casa (según alguna teoría, la diferencia en las cifras se debe a que no se sabe con seguridad si el que contó a la gente iba o no iba ciego y, por tanto, veía o no doble) se acercaron a dar su apoyo incondicional al presunto autor del robo.

03 diciembre 2007

Por qué al PP no le gusta ZP

Que digo yo que en el PP odian a ZP porque los asesores de imagen de Zapatero eligieron las letras ZP de su nombre para hacer la campaña publicitaria: que podría haber elegido ZT, ZR o Z, a palo seco, pero no, eligieron ZP, que casualmente son las letras que los asesores de imagen de Zaplana iban, con toda probabilidad, a tomar del apellido de este político -que está en política, no lo olvidemos, según sus famosas palabras, para forrarse- para enfocar su campaña de lavado de imagen, pero que digo yo que se ve que los asesores del PSOE se adelantaron a los del PP y les chafaron la campaña para encumbrar a Zaplana, que seguramente tendrá pesadillas en las que las letras de su apellido se aproximan a las de Zapatero y copulan con ellas, pesadillas que igualmente tendrá Zapatero, pues no en vano decía Borges que lo antagónico acaba confluyendo en el mismo espacio y tiempo e identificándose; y que digo yo que qué sentirán estos dos tipos cuando se crucen por los pasillos del Congreso, porque digo yo que sus pensamientos entrarán en conjunción y se anularán, algo así como “mira el Zap...”, pensado por uno, y “mira el Zap...”,pensado por otro, de modo que las letras que siguen en los puntos suspensivos se enredan y conforman la palabra Zaplanatero, en la que dos enemigos convergen y se identifican muy a su pesar, de modo que digo yo que no tienen más remedio que sentir repugnancia de sí mismos, pero, vamos, es un decir conspiranoico.

01 diciembre 2007